La protección pasiva contra incendios constituye uno de los pilares fundamentales de la seguridad en edificios e instalaciones. Su objetivo principal es limitar la propagación del fuego y del humo, proteger la estructura y garantizar la evacuación segura de los ocupantes, así como la intervención de los equipos de emergencia.
Dentro de este ámbito se engloban distintos aspectos:
– Sectorización y compartimentación, que dividen el edificio en zonas independientes para contener el incendio dentro del área de origen.
– Reacción al fuego de los materiales, que determina su contribución al desarrollo y propagación del incendio.
– Resistencia o estabilidad al fuego de los elementos estructurales, que asegura que la edificación mantenga su capacidad portante durante el tiempo necesario para la evacuación y la intervención.
En el marco europeo (EN 13501-2), la resistencia al fuego se clasifica mediante las siglas R, E e I:
– R (capacidad portante),
– E (estanqueidad frente a llamas y gases),
– I (aislamiento térmico).
De este modo, un elemento EI es un cerramiento no portante (por ejemplo, una tabique), mientras que un REI identifica un elemento estructural (muro o forjado) que mantiene sus tres prestaciones durante el tiempo ensayado.
En el ámbito NFPA / ASTM (EEUU), no se utiliza la notación R-E-I. En su lugar, los elementos se clasifican con un fire resistance rating, expresado en horas (por ejemplo, 2-hour rated wall). Este valor representa el comportamiento integral del elemento frente al fuego, incluyendo su capacidad estructural, integridad y limitación térmica, aunque sin desglosar los criterios de forma independiente.
Respecto a la reacción al fuego, también existen diferencias de enfoque. En Europa se emplean euroclases (A1, A2, B, C, D, E, F), según la norma EN 13501-1, además de otras clasificaciones como la resultante de la UNE-EN 13501-5 para cubiertas exteriores, mientras que en el sistema estadounidense se utiliza la clasificación ASTM E84 (Surface Burning Characteristics), que categoriza los materiales en Clase A, B o C en según el índice de propagación de la llama y del desarrollo de humo.
El diseño de estas soluciones debe considerar no solo los requisitos reglamentarios, con necesidades definidas en códigos y reglamentos como RSCIEI (España), CTE DB SI (España) o NFPA 101 (Estados Unidos), sino también las condiciones reales de uso, mantenimiento y compatibilidad constructiva, evitando alteraciones posteriores que puedan comprometer su eficacia. Igualmente, es clave que todos los productos utilizados sean certificados.
Por último, un aspecto crítico es la idoneidad de la empresa que realiza la instalación de los elementos de protección pasiva ya que, a diferencia de los sistemas de protección activa, es la mayoría de países, incluido España, no existe la habilitación para empresa instaladora y mantenedores de protección pasiva, así como tampoco requisitos mínimos para poder llevar a cabo esta actividad.